En una tarde de invierno
muy cerca de la primavera,
a través de una llamada ,
he conocido a un poeta
su voz era dulce, sus palabras
amables me sentí dichosa
solo con hablarle.
Me gustan sus versos y sus poesías,
me pide que sea su musa y yo,
muero de alegría,
me cantará al oído sus bellos poemas,
que serán de amor, en la primavera.
Mi poeta es moreno y atractivo
amable, educado y muy
sensitivo,
le conozco poco y me encanta ya,
si con mi dulzura, yo a ti,
te gusto, seré feliz, de verdad.
Solo quiero amistad, querido
poeta, pero una amistad,
muy especial,
poeta de sueños y de fantasía,
yo, seré tu musa y tú mi alegría.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Y a pesar de que todo era un sueño
en mi templo interior, tú amanecías,
abrazado a mi cintura
en mi regazo con tu amor,
amapolas me florecian.
Mi sueño era realidad,
yo tocaba tu piel y tú estabas,
dibujando en mi cuerpo un mapa
el que te llevaría por mis senderos
y mi playa.
Luego al amarte, ya te vi distante,
como en la lejanía inalcanzable,
estiraba mis brazos y no te podía tocar
ya estabas lejos y yo en mi soledad.
La esperanza de verte es tan grande
el temor a que no se haga realidad,
me hablas amorosamente y con ternura,
no sé, si creer a la esperanza y esperarte
o dejar de soñar y ver la realidad.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Amarte en mi lecho, sería un sueño,
sentir tu manantial, en mis entrañas
como el rocío en la rosa
derramas tu brisa en mi alborada.
Y dormir entre las delicias
de mis benditos pechos,
mientras contemplamos
como se cierne la noche,
sobre nuestros deseos.
Deseos intensos de pasión y delirio
tú, como tronco de árbol endurecido,
penetrando en la profundidad
de mi playa saboreando mis dunas,
entre mis brazos, quedas dormido.
En mis sueños suprimo la distancia,
te siento a mi lado, con mis manos
acariciando, te he hecho tan mío,
que tú eres mi sueño dorado.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Llegaste a mi corazón
sin prisa pero con bríos,
como llegan a los mares
las aguas de nuestros ríos.
Mi vida te pertenece
sin ti, para qué la quiero,
solo deseo tenerte a mi lado
y decirte que ¡te quiero!
Te metiste en mis sueños
me trazaste otro camino,
te convertiste en mi ruta
y dueño de mi destino.
Con el brío que llegaste
me robaste el corazón,
en mi alma te clavaste
vivo en una sin razón.
Las espigas de tu cuerpo
florecieron en mis valles,
doradas y muy verdes
en mis amapolas rojas,
con tu amor las cubriste
de deliciosos manjares.
Dulce manjar me deleitó
en aquella alborada,
de tu manantial de vida
fue mi felicidad soñada.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
En mi barquita de remos
voy cruzando la bahía,
con el viento de levante,
voy casi a la deriva.
Mis fuerzas se agotan
y yo deseo navegar,
cruzar los mares del sur,
para al norte llegar.
Tú me esperas en tierra firme
mientras yo voy navegando,
por los mares turbulentos
y vientos huracanados.
Mi barquita es pequeña
mis brazos muy fuertes son,
los remos son de canela,
en los mares al remar,
se forma un corazón.
Es tu amor que ya me espera
y muy pronto llegaré,
al refugio de tus brazos
en ellos descansaré.
Me dirás que soy tu sirena
que llegó de alta mar,
con un beso en mis labios
para los tuyos besar.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.

Como un rayo de luz
tú llegaste a mi vida,
yo vivía en la penumbra
me iluminaste el alma,
como suave caricia.
Luz de tus ojos inmensa
como estrellas me cubrieron,
de un resplandor tan hermoso
luz divina de tu cielo.
Melodías de sueños
en mi noche enamorada,
tu luz acaricia mi pelo
expandiéndose por mi almohada.
Mi mañana de alborada,
la ilumina tu luz,
de tu corazón al mío
hay un bello resplandor,
alegría, felicidad y amor.
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
Me invitaste a tu cama
te regalé mi danza
con maestría sensual,
yo movía mi bello cuerpo,
parecía balanceado por el viento,
radiante de luna y fuego.
Mi danza erótica
de fuego y amor,
te hizo vibrar
de placer y pasión.
Me subí sobre ti,
como jineta bravía
al ritmo de mi galope,
feliz tú te sentías.
Sobre ti, cabalgué
con tus bridas entre mis manos
la acaricié y mordí,
con tanta dulzura
que tu néctar en mi cuerpo,
quedó derramado.
Me movías al compás
de la danza del placer,
como junco con el viento
como velero en el mar
te hacía estremecer.
Mi cuerpo ágil, se movía
al compás de la danza de fuego
al sentirte tan adentro,
me hacías gozar, cuando terminó
la danza erótica y sensual,
quedamos dormidos
en un bello sueño.
Rosario Ayllon.
Poetisa del Amor.