Tus manos por mi piel se multiplican,la seda suave las envanece,
de sentimientos y bellos sentires,
las sensaciones, a mi tacto te enloquecen.
Soy manantial en la fuente de tu vida,
calma tu sed, en mis brotes de agua pura,
sediento llegaste a mi vida,
yo calmé tu sed con mi hermosura.
En noche de pasión fuiste mi dueño
te enredabas a mis muslos fulgurantes,
ardientes horas de delirio y aromas,
de tu cuerpo sentí en mis rosales.
Me diste tanto amor, pasión y fuego
te sentí muy dentro de mis entrañas,
tu fuerza varonil me dejo calmada
de la inquietud y deseo de tu alma.
Te vi feliz entre mis brazos
tus manos por completo me cubrían,
con caricias ardientes y con delirio,
me poseíste y me dijiste ¡eres mía!
Rosario Ayllón.
Poetisa del Amor.
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